martes, 13 noviembre 2018

Obligaciones del Remate

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Algo similar a las formalidades de los contratos en general, ocurre con las obligaciones que nacen de las subastas. Es necesario tener en cuenta dos convenciones. Entre el dueño de la cosa y el martillero. Entre el martillero y el postor o adquiriente.


rematesEn la primera se producen derechos y obligaciones que nacen del mandato y de las convenciones especiales establecidas entre las partes. En la segunda, el martillero se obliga a prestar el servicio. El vendedor, por su parte, puede autorizar la venta siendo o no dueño de la cosa.


Se trata, pues, de una compraventa en concursos de postores, donde existe en principio un acuerdo de voluntades y se formaliza con la oferta impersonal, por un lado, y el consentimiento de cualquiera de los concurrentes, por otro.


En el proceso de la puja cada oferta superior deja a la otra sin efecto, sucediéndose así los consentimientos a las condiciones ya establecidas. Cuando, éstas se agotan queda formado el precio con la última postura aceptada. Es por ello que el remate, es una operación sujeta a condición resolutoria de una puja mayor, por considerase un acontecimiento incierto y futuro. El remate no es un contrato, desde el momento que por su intermedio se realiza el concurso de voluntades para, luego, firmar el contrato o boleto.


Contratos de Adhesión
Se ha dicho que el remate público, es un contrato por concurso que tiene gran similitud con los llamados de "adhesión", en el sentido de que las bases fijadas para el primero constituye una oferta invariable dirigida al público, que debe aceptarla o repudiarla.


Cada postor, en cada uno y en todos ellos desaparece la tranquilidad característica de quien es único comprador en una venta particular, y como tal piensa y analiza la inversión de su dinero con relación a la utilidad que le representa la cosa a adquirir.

 
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